Se acercan las vacaciones, o ya estás de vacaciones, ese momento del año en el que nos reencontramos con la familia para bien o para mal. Ese tiempo de descanso es, también, enfrentarse a dinámicas estancadas, manías personales, peleas, lo que se sabe pero no se dice, etc.
Los escritores a lo largo y ancho de la historia también han sufrido a sus familias y han aprovechado para convertirlas en grandes novelas que nos recuerdan lo malo, pero también lo bueno de los lazos de sangre.
“En el espacio sin reglas de lo onírico, Noctámbula traza el mapa de un territorio donde el tesoro es una frontera. Emilia la cruza y el mundo tangible se desarma para volverse a armar en un sentido necesario: el repaso por los sueños de una mujer. Una fuerza que ubica el deseo en primer plano”.
Natalia Romero
