El monstruo sigue vivo. Solo habla más despacio por miedo a la cancelación.

A ver si ordenamos el escándalo: Lorena se casa a los diecisiete, tiene una hija con un marido que toma y rompe cosas, y termina huyendo del país con el mejor amigo de él. ¿En qué momento una dice «me equivoqué de marido» y en qué momento empieza a sospechar que el problema era también la época que le tocó?

 Un poco y un poco. Creo que no podemos escapar del lugar ni el tiempo donde nacemos. También creo que hay que reivindicar a las «locas», víctimas de una sociedad patriarcal, porque nos motivan a seguir luchando. Pero, además, hay una responsabilidad individual en lo que nos toca y Lorena podría haber aprovechado que nació en el país más psicoanalizado del mundo para tomar un par de sesiones de terapia.

 

Hay muchas cosas que Lorena hace como madre que hoy generarían discusión en cualquier grupo de WhatsApp. ¿Cambiaron tanto las madres o cambió, sobre todo, la cantidad de gente dispuesta a opinar sobre cómo crían las demás?

 El monstruo sigue vivo. Solo habla más despacio por miedo a la cancelación.

 

Su marido es violento, pero Lorena también disfruta cuando lo golpean y piensa «que lo maten». ¿Qué se rompe primero en una pareja: el amor o las ganas de proteger al otro?

 ¡Qué pregunta! Yo le preguntaría a Lorena si ese pensamiento es algo intrusivo, una fantasía o si realmente está tan herida que le da igual que lo maten, así sin más, con esa violencia y ese desprecio. Supongo que el amor se rompe primero, pero no nos damos cuenta; no lo queremos asumir. Recién frente a algo intempestivo se revela el desamor.

 

Lorena vive con la madre, el marido no se la banca, la madre no se banca al marido y todos dependen de una casa que no es de ellos. Esto, más que una novela, podría ser cualquier sobremesa familiar argentina. ¿Qué destruye antes una pareja: la infidelidad o vivir con la suegra?

 La infidelidad de Lorena no viene de desear a dos personas, sino de desear a una y seguir con la otra por miedo, codependencia y otros etcéteras. Eso destruye una pareja. A una suegra, con humor y muchos hidratos de carbono, sobrevive cualquiera.

 

El Negro era el hombre que le gustaba desde chica, después se hace amigo del marido y finalmente termina escapándose con ella. La pregunta de consorcio es inevitable: ¿esa mujer se enamoró durante la fuga o venía esperando la oportunidad desde hacía años?

 Con Lorena nunca se sabe. Sol, Venus y Marte en Aries: imposible saber para dónde va.

 

Carmen aparece desnuda en la calle, la trae la policía, toma pastillas para adelgazar, pelea con el yerno y al mismo tiempo cuida a la nieta y sostiene buena parte de esa casa. Si esta familia viviera en nuestro edificio, ¿a quién le tendría más miedo usted? ¿A la madre, al marido o a Lorena?

Yo le tendría un miedo bárbaro al marido por lo impredecible. No se sabe si una copa de más lo pone cachondo, gracioso o rompe todo el departamento y cae la policía. Carmen es un perro que ladra y no muerde. Lorena es impulsiva pero buena muchacha.

 

 

Una puede equivocarse de marido.

Dos veces ya es una tendencia.

Lo importante es no convertir el error en un plan de cuotas.

 

Después no digan que Tita no avisó.

Tita Malaonda

Especialista en preguntas incómodas y conclusiones no solicitadas

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